domingo, 13 de julio de 2008

AUTORIDAD Y OBEDIENCIA

Según el diccionario, la palabra autoridad es el “derecho y poder de mandar y hacerse obedecer,” una definición muy extrema a mi parecer. La obediencia es “cumplir lo que otro manda”con actitudes o conductas que pueden llegar a ser muy particulares en las practicas de las relaciones sociales cotidianas de las personas.

Hay una conducta adquirida por mujeres y aprendida en el contexto familiar sea este de cualquier tipo y posición socioeconómica.
La autoridad ha sido en parte, la responsable de que muchas mujeres todavía no superen una condición de ser ,”débiles” ,”dependientes del criterio o pensar de un hombre” o “victimas”,que no saben estar solas , que no cuidan su salud por si mismas, que aun cuando son profesionistas falta una educación en las emociones muy incluidas en sus practicas sexuales, o en darse un “no poder autogobernarse por si mismas”.

En una familia mexicana quien dirige, gobierna, ejerce un mando ante las decisiones que “benefician” a los integrantes del grupo, es el padre “proveedor”, hombre que tiene una posición de saber mas que todos por el simple hecho de serlo y por experiencia –aunque algunas veces no lo sea-. es una conducta muy arraigada en la familia -sea esta de cualquier tipología- terminando en el ámbito social de nuestra cultura con “la obediencia” sobre todo de mujeres, niñ@s ,jóvenes, algunas veces adultos mayores, empleados y políticos en el campo laboral por ejemplo, etc.El o la desobediente son un tema aparte.

Algunas mujeres solteras con hijos y jefas de hogar, hasta se asumen como “padres” usan esa frase de: “yo soy padre y madre de mis hijos” cuando este no apoya en nada al sostén de los mismos, lo que me parece también una forma de minimizarse, excluirse como mujer, pues pareciera que no se puede ser mujer-madre-sola porque no hay varón que le de un lugar ante los demás, o sea la sociedad, lo que no pasa con el hombre que sigue teniendo un lugar “respetado” y con mas derecho de rehacer una vida en matrimonio sin responsabilizarlo de una conducta, pues la mayoría de las mujeres ante un divorcio se sienten culpables de no haber respondido como esposa y la misma colectividad esta de acuerdo en atribuir a ella la mayor responsabilidad de consolidar un matrimonio.
Solo en el famoso día diez de mayo pareciera que hace evidente una culpa colectivizada -independientemente de la religión - que pide perdón por todo lo que se le discrimina en la cotidianeidad a las mujeres y entonces la sociedad mexicana demuestra lo ¿democrática?¿equitativa? ¿generosa? o ¿respetuosa? de la posición de una mujer en cualquier contexto, por todo lo que sufre. Lo menciono con esas dudas por la credibilidad que poco existe en las conductas de hombres o mujeres, pues siendo realista después continua igual una relación con violencia, el maltrato al niño o niña, la violencia y acoso laboral, la doble moral de pensamiento masculino, por mencionar algunos. Es como convivir con personajes de un cuento mexicano confuso, surrealista.

En nuestro país , mientras la autoridad en “apariencia” es sinónimo de ser o de autoestima elevada, la obediencia es todo lo contrario y con cierta debilidad ante el que tiene poder como autoridad que es igualmente una forma de expresión machista distintiva de la mexicanidad.

Esta posición asumida involucra esa autoestima, que se expresa según personalidad, factores externos, aprendizajes ,patrones de conducta, sensibilidad, sexualidad, identidad, emociones, mitos, costumbres, estereotipos de mujeres y hombres, etc.

La autoestima del hombre en México también tiene sus bemoles al igual que las mujeres, mientras a ellas se les ha invisibilizado por variedad de formas de discriminación , también a los varones se les ha prohibido o se han prohibido una condición de hombres sensibles, tiernos o paternales o que pueden relacionarse con una mujer independiente,con carácter-me refiero a ser decidida,madura y segura de si misma,no a la que se enoja con una conducta infantil que reclama manipulando o con el chantaje-para compartir y no para convivir destructivamente.

Aunque parezca que la mujer mexicana ha logrado obtener un espacio importante en varios contextos de la sociedad-académico, laboral, familiar, etc.-prevalece una forma particular que nos representa como mujeres mexicanas, una identidad propia.¿Qué mujer ha eliminado de su vocabulario la palabra ¿“mande”?¿mande usted?¿perdón? en lugar de decir ¿cómo? ¿dígame? ¿disculpa?, que tampoco se excluye en hombres pues el machismo es un lenguaje y parte de conductas de ambos sexos. En autoestima existen aspectos de personalidad autodestructivos, en los que también va implícita una educación particular de nuestra diversidad familiar y cultural.

Históricamente hemos sido “sometidas a la mexicana” . En el año 2007 se presento una situación muy particular representativa de la población machista, la ignorancia y la cultura de la violencia hacia niñas, que ha sido resultado de esa autoridad que se nos impone- los derechos de las niñas y los niños en México no se practican con credibilidad, ni los mismos padres o madres los respetan por: ¿desconocimiento? ¿gnorancia? ¿educación?¿costumbres?¿tradición?.

Las niñas mexicanas que estudiaban en una escuela de monjas coreanas en el estado de México, que salieron con un problema psicológico manifestado en su cuerpo y que no les permitía caminar por si solas, ha sido un ejemplo representativo como consecuencia de una forma de enseñanza autoritaria extrema y avalada por una doctrina religiosa a la que muchas mujeres mexicanas están acostumbradas a llevar en sus vidas y que al mismo tiempo justifica las formas de violencia “obedeciendo” a un “señor dios” con sexo masculino.

Los medios televisivos dieron a conocer toda la información que comenzó a divulgarse por algunas jóvenes que lograron salir debido a lo grave que era su situación de “enfermedad”.

Ante esto igualmente hicieron un llamado de auxilio al gobierno en turno, el cual no les dio respuesta, ya que no es importante para un gobierno como el nuestro. La postura es evidente, -ignorarlas por ser niñas-una forma de violencia política y social muy común.

Esa es nuestra cultura de violencia entre las niñas- adolescentes mexicanas, se dijo que era un virus que podía contagiar a la población, que era algo desconocido y otras versiones que lo único que demostraron es una ignorancia no solo de los reporteros o de periodistas aparentemente “profesionales” sino también de la colectividad de profesionistas de la salud mental, femenina y masculina machista que no ve la consecuencia social de la situación y justifica las formas de educar a una adolescente.

Esas niñas tienen una sola problemática que se llama violencia psicológica y emocional que se manifestó y reflejó en su cuerpo ante tanta agresión , es una forma de “decir con el cuerpo lo mal que me siento y que no puedo decir”, porque “me amenazan o maltratan físicamente”, que dice también “tengo miedo”, que “no puedo enojarme porque me pegan”, que “no puedo”-por una autoestima minimizada-, que “ya no siento”, porque “no valgo nada”, porque “soy fea” “y todo porque soy mujer”, igualmente porque “dios nuestro señor dice que la mujer tiene que aguantar y sufrir”, etc. por mencionar algunas de las formas de humillar y devaluar a una niña que todavía no tiene un criterio para elegir que religión ejercer en su vida o porque simplemente la enseñaron a “obedecer a la autoridad religiosa”, aún si esta se impone con violencia.

Lo lamentable de esto es que los medios televisivos y hasta algunos padres y madres de familia-por ignorancia, por pobreza y por dar una educación religiosa a sus hijas e hijos y por confiar en una ayuda de “caridad”- fueron colaboradores de esta situación que no todos o todas alcanzan a ver como una forma de violencia muy fuerte hacia sus hijas.

En nuestro país se representa la agresión a los niños y niñas, las mujeres y las personas mayores constantemente y es lo normal entre muchas personas. La ignorancia y la complicidad colectiva llevan la delantera, aún cuando hay un estrato económico suficiente para una buena educación, la cultura mexicana es destructiva y sigue conservando esas formas o costumbres entre su gente.

NO ENSEÑES A TUS HIJOS O HIJAS A OBEDECER SOLO PORQUE ERES SU PADRE O MADRE, DALES UNA EXPLICACIÓN INFORMADA DEL POR QUÉ DE UNA NEGATIVA ANTE DETERMINADAS SITUACIONES,”RESPETARAS SU DERECHO A ESTAR INFORMADO” , Y NO PONDRAS EN RIESGO SU CURIOSIDAD INFANTIL DE BUSCAR UNA RESPUESTA A SUS DUDAS CON OTRAS PERSONAS A LAS QUE PUEDEN “OBEDECER” Y TENER MAS CONFIANZA.
¿LE ENSEÑARIAS A DEFENDERSE DE LA VIOLENCIA CON CARÁCTER? O ¿RECIBIRLA POR MIEDO A UN CASTIGO ?¿ POR RESPETO A SUS MAYORES O POR DEFENDER SU “DERECHO A RECIBIR UN BUEN TRATO”?

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