jueves, 13 de noviembre de 2008

niños y niñas


Algunos hombres jóvenes han crecido en hogares donde la madre era golpeada por el padre. Crecieron presenciando conductas violentas hacia las mujeres como la norma, como la manera de vivir la vida.

Para algunos, esto produce aversión a la violencia, mientras que en otros se convierte en una respuesta aprendida. En muchos casos suceden ambos fenómenos: hombres que utilizan la violencia contra sus mujeres a menudo experimentan un profundo repudio de sí mismos y de sus conductas.

Dentro de la estructura del machismo algunas madres transmiten a sus hijas mitos y creencias erróneas sobre las conductas de agresión de los varones: '¡Ay, hija, aguántate! Igual y al rato se le pasa, estaba enojado, estaba borracho... bueno, pero... ¡es que no lo provoques!' ¡Como si fuera la responsabilidad o la culpa de ella! Y también sucede cuando son ellos los que padecen el maltrato doméstico solo que es mayormente un tabú para un ejercicio masculino.

VIOLENCIA DOMÉSTICA UN TABÚ

Las consecuencias en la persona agredida son:

Depresión,

Baja autoestima,

Aislamiento,

Fracaso escolar

Y bajo rendimiento laboral.

Pensamientos de intento de suicidio

Una salud mental deficiente

Miedo a su agresor


La violencia es tan cotidiana que no es fácil detectar su trascendencia social, y es esta invisibilidad uno de los factores que desencadenan la violencia desde el contexto familiar hasta el noviazgo.

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