

La violencia familiar sigue siendo invisible, y es un tema tabú para hablarla en público y ante la sociedad.
La violencia masculina está tan naturalizada y aceptada que incluso es todavía un recurso muy común para demostrar la hombría.
La masculinidad como armadura
La violencia de los hombres también es el resultado de una estructura de carácter basada en la distancia emocional respecto de los otros, su padre, un hermano o la madre.
La masculinidad se desarrolla desde la infancia en ambientes a menudo tipificados por la ausencia afectiva y comunicativa de un padre y de varones adultos, por la distancia emocional de los hombres para quienes mostrarse afecto no es bien visto en una sociedad machista que promueve la creencia de que “eso no es de hombres.”

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